jueves, 14 de abril de 2011

Mujeres con discapacidad: Relaciones de pareja


Esta vez seguiremos comentando otro fragmento del interesante libro Mujeres con discapacidad (1). La autora explica que “ las contradicciones inherentes en los dos tipos de prejuicios y atribuciones (por el sexo y la discapacidad) tratan de resolverse de la mejor forma posible por parte de la familia que trata de proteger y ayudar a la niña con discapacidad”. La autora presenta algunos testimonios de mujeres con discapacidad y cómo sus familia se enfrentaron y las prepararon para su vida futura. La siguiente chica, se encontró desde niña en un ambiente familiar que la preparó para obtener sus propios medios de vida, pensando que viviría sola y nunca logrará casarse.


Ella [mi madre] pensaba que no me iba a casar, que me quedaría solterona... y por eso me compró la maquina de coser cuando yo tendría unos siete u ocho años, ya con mi nombre puesto […] Me la iban cambiando conforme iban apareciendo otras nuevas, otros modelos... Me decían “Pues aprenda a coser, y así ella se puede ganar su vida” (DF/A4). p.58.

También las madres desalientan la compañía de chicos y amigos de las hijas con discapacidad, cuando llega la edad de amistades y pandillas. Muchas veces, tratan de desalentar las primeras citas. En este caso, la familia y en particular, las madres juegan un papel importante al interior de la familia al tratar de disuadir e impedir estas citas, advirtiendo estas “probables malas intenciones de los hombres que tratan de salir con ellas”.


Mi madre, pues claro, me lo decía por mi bien... como ella tenía más experiencia, de decía “X, tú no te fíes, porque lo primero a lo que viene es a reírse de ti […] y si se me acercaba alguno y a mí me gustaba, y a lo mejor yo le gustaba a él, pero yo ya estaba en guardia, y yo le decía que no, que no salía (DF/A2).

Mayor desconfianza suscita en la familia y la madre cuando es un chico sin discapacidad, “con buena presencia, buen trabajo, simpático, etc.”


[Cuando empecé a salir con mi novio] mis padres empezaron a decir que no, que nanai, y que se iba a reír […] pusieron muchas pegas, y pusieron más pegas, incluso, porque decían que un administrativo, tan bien arregladito, tan apañao y tal, que iba a reírse de mí (DF/A2).

Aunque, tenemos que aceptar que en ocasiones, estos temores sobre aprovechamiento, burlas o, directamente, abuso, no son infundados. En el siguiente testimonio, “la participante sufrió una experiencia desagradable que le ha dejado una triste huella”.


Yo tuve una relación hace tiempo con un chaval, pero fue un palo muy grande, porque para él yo creo que fui una experiencia más, a ver ésta si... a ver si yo era capaz... bueno, una experiencia más, con una minusválida, a ver qué tal... Fue, además, el primer chaval en el que yo me fijé y fue un palo... Entonces ya te pones un poco a la defensiva (DF/A5). (p. 59).

Transcribimos textualmente la siguiente cita de la investigadora, un poco extensa pero muy clara:

“En el caso de la discapacidad física visible o manifiesta, la prevalencia de la imagen física en la valoración de la mujer parece que socialmente la desacredita como “candidata” para futura pareja. Lo primero que se ve es el físico, la apariencia externa contrastante con los cánones estéticos, y se establece que, por ello, la chica con discapacidad no resulta atractiva para un hombre “normal” (sin discapacidad y con criterios de elección tradicionales [es decir, para lo que la gente dice “un chico normal que puede escoger otra chica sin discapacidad]). Así parece que, de admitir una relación de pareja en el caso de una mujer con discapacidad, tiene que ser con otra persona con “defecto”, con un hombre también con discapacidad. Cuando esto no sucede y la mujer encuentra una pareja sin discapacidad, con atractivo y con “valores” reconocidos socialmente, los comentarios críticos de la gente resultan dolorosos por su clara intencionalidad ofensiva [para ambos].” (p. 59).


Yo lo único que quería era demostrarles a todos los que no apostaban ni un duro porque no me iba a salir bien la cosa por estar yo así... un montón de cosas yo oía... porque incluso se me dijo “el amor es ciego, el amor es ciego”, porque mi marido se había enamorado de mí estando como yo estaba (DF/A2).


Del aspecto físico “distinto” de una chica con discapacidad se deduce que no esta capacitada para las actividades diarias del rol tradicional de la mujer (como esposa y madre), resultado en que esto frena alguna posible relación.


[El tener una discapacidad dificulta] formar una pareja, porque no te ven... Yo, por ejemplo, yo he conocido a varios chavales... a mí no me ven como una mujer, y que pueda llevar una vida completamente normal. Lo primero que ven es la silla. “Ésta no puede, no está suficientemente capacitada, no sirve”. […] Lo primero que piensan e cómo te vas a casar o cómo vas a tener pareja, si es que... ¿quién va a cargar contigo, a atarse a ti? Como te ven que no andas... ¿quién va a cargar con una persona en silla de ruedas? (DF/A5). (p. 60).


Pero ¿qué pasa cuando llega la hora de trabar relaciones con la familia del novio?


Yo le temía mucho, mucho, a los padres, porque yo decía, “ahora me van a rechazar”, porque de hecho es que no querían, es que en cuantito sabían que una tenía un defecto... (DF/A2).

En mi caso, y esta amiga que te he comentado también, la familia de él no quería, porque ¿dónde iba a ir su hijo con una persona así?, que no iba a ser capaz de llevar una casa adelante, y [le decían a él] “tú vas a ser un esclavo toda la vida”... (DF/A3).



Llegado el matrimonio, la presión social hacia la mujer y la propia imagen de la chica que se ve así misma “inferior” por su discapacidad lleva tener muchas inseguridades al momento de la boda: “El testimonio de la una participante es muy ilustrativo: el temor a ser contemplada y el sentimiento de inferioridad y ridículo que desea evitar, la llevan a celebrar su boda a una hora poco apropiada y a salir precipitadamente de la iglesia”:

Llegó la hora de casarme y me daba una vergüenza enorme lo del día de la boda ¿sabes? Que toda la gente me viera... vestida de blanco […] y me casé a las nueve de la mañana ¿sabes? Lo pasé mal. Cuando yo me casé salí corriendo, que la marcha nupcial la oí dentro del coche (DF/A2). (p. 61).

Observemos que en estos casos la familia, en tanto institución, actúa como agente transmisor de los valores sociales en la formación de estos nuevos sujetos sociales y en la prefiguración de los lineamientos de la biografía individual de acuerdo con el discreto guión de la discapacidad.
La voluntad de conocer de las ciencias médicas, de la voluntad de saber de las instituciones políticas de acuerdo con los planteamientos de la oferta política y económica (electoral) encauzan en la dirección de la formación y transformación del discurso de la discapacidad que está en continuo contacto y confrontación con las representaciones colectivas de la discapacidad. Y la familia en tanto transmisora de los valores sociales y que esta en continuo contacto durante el desarrollo de la chica con discapacidad no puede menos que participar de esta red de fuerzas que incide directa y verticalmente sobre la futura mujer con discapacidad. La discriminación, inferiorización y marginalización, son parte de del discurso que pareciera intentarse superar pero cuyos planteamientos y practicas no hacen sino preservarlos.

De todos estos testimonios se extraen muchas conclusiones y valoraciones. Definitivamente sorprende -para quien no esta familiarizado con el tema de la discapacidad- la inmensa presión que se ejerce hacia la chica con discapacidad en la formación de una imagen de sí misma como una chica discapacitada, en tanto diferente y potencialmente inferior e incapacitada para las actividades diarias. En este sentido puede resultar sorprendente la misma discriminación femenina de las propias madres (y después de los demás integrantes de la familia, descalificando continuamente la imagen de la chica con discapacidad, sus posibles capacidades físicas y potenciales habilidades practicas en la vida diaria. Digamos que es un entrenamiento de acuerdo al modelo de la discapacidad y la presión para interiorizar esa imagen de una mujer discapacitada. Un entrenamiento en la discapacidad.


Notas:
(1) López, González María, Mujeres con discapacidad. Mitos y realidades en las relaciones de pareja y en la maternidad, Narcea, Madrid, 2008.

1 comentario:

  1. Soy mexicana... Saben dónde puedo conseguir este libro??? Gracias!!

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